Blog, El poder de las palabras

El poder mágico en los números del nombre de DIOS.

imagen los diferentes nombres de dios y su valor numerologico

El poder del nombre Divino

¿Cuál es el verdadero nombre de Dios?

Se afirma que la Palabra dijo e hizo todo de la nada. La Palabra es dinámica, vital, concreta, operadora y eficaz. La biblia dice: “Pide y te será concedido” , el poder de las palabras es extraordinario, ya que al pronunciarlas se realiza aquello que designan.

Incluso afirman que el Nombre sagrado y misterioso de Dios está formado por todas las letras que componen el alfabeto y que éste, por tanto, tiene múltiples formas de revelarse; por eso Dios es un misterio infinito cuyo nombre resulta indecible e inefable. Nadie puede pronunciarlo, ni conocerlo. Todas las expresiones que se usan para designar a Dios son “metáforas”, para evitar nombrarlo directamente.

El origen del nombre propio de Dios revelado a Moisés, aun sigue siendo discutido por los sabios y científicos de nuestros tiempos, la revelación fue dada en base a cuatro letras consonantes hebreas Y-H-W-H (Yod, hei, vav. hei) al cuál también se le denomina tetragrámaton, es decir palabra compuesta de 4 letras, debido a que se compone solo de consonantes es difícil decir con exactitud cuál es su pronunciación verdadera.

En el alfabeto hebreo solo se escribían las consonantes y se ocultaban las vocales, así que alguien no judío cuando llegaba a la palabra formada por el tetragrámaton “YHWH”, no podría pronunciarlo, por lo tanto el nombre de DIOS era impronunciable.

Por mucho tiempo al leerse las escrituras sagradas judías, cuando el lector llegaba a esta palabra, solo inclinaba la cabeza hacía una pausa y después continuaba con la lectura, o bien cuando llegaba a la palabra de DIOS “YHWH” pronunciaba en su lugar “ADONAI”, que significa “mi señor”.

Los diferentes nombres de Dios


En muchas religiones, Dios tiene un nombre que no se debe pronunciar. En los tiempos romanos, el nombre de la deidad tutelar de una ciudad se mantenía en secreto.

Los judíos tenían la misma prohibición, con el fin de mantener a la deidad en exclusiva para su propia gente.
En los misterios griegos, sólo los iniciados podían apelar o rezar a las deidades cuyos nombres se les había dado.

El no conocer el nombre de DIOS excluía a los no iniciados de obtener favores de las divinidades.

  • YHVH: Valor numérico 9: El Señor del mundo
  • ALLAH: Valor numérico 7: El maestro y la Luz
  • ADONAI: Valor numérico 8: Mi Señor.
  • YESHUA: Valor numérico 7: La Justicia y la Ley suprema
  • JÉSUS: Valor numérico 11: perpetuo, eterno, trascendente
  • DIOS: Valor numérico 11, El que trasciende y siempre permanece.

Dios dijo “mi nombre está en el”, El Señor es existente por sí mismo, es el espíritu divino, el eterno, el alma de todos los seres, el que nadie puede comprender, el ser supremo, el Soberano Maestro y la Luz que trasciende.

El poder del nombre de Dios está relacionado con la creencia general en la fuerza creativa del sonido: “En un Principio era la Palabra y la Palabra era Dios”. Quien poseía el nombre de “Dios” tenía la fuerza divina.

Una leyenda hebrea cuenta que la tierra y los cielos temblaron cuando Salomón empezó a pronunciar el nombre sagrado de Dios. Saber el nombre “verdadero” de una persona es conocer “su identidad” y eso puede otorgar poderes mágicos sobre el alma.

En la actualidad, no se le debe dar el nombre a cualquiera. Conservarlo como misterio propio da un valor especial, nos permite ser dueños de nuestra identidad, ser conscientes del poder propio, del valor de la palabra dicha o no.

Recordemos que en muchos rituales de magia es necesario escribir nuestro nombre, el de la persona amada, o el del enemigo también. Esto ocurre porque es el nombre el que actúa como avatar nuestro en los actos mágicos.

En la Biblia, el Nombre de Dios que sólo Dios mismo conoce y hasta el mismo Dios en sí es un número, una “Cifra Divina” plena de significado, un “Número” misterioso e infinito que encierra el secreto de todas las cosas y de todos los sueños.

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